
Bosque Miyawaki de Santiago
El primer bosque Miyawaki de la República Dominicana. Nuestro primer proyecto generó un nuevo ecosistema en Santiago, junto al Jardín Botánico Prof. Eugenio de Jesús Marcano Fondeur.
La Fundación Loyola 79 promueve el desarrollo sostenible, la educación ambiental y la creación de espacios públicos mediante bosques Miyawaki de alto impacto en comunidades vulnerables de República Dominicana.

Reforestación de la margen del Ozama con participación comunitaria, educación ambiental y recuperación de espacios verdes.
Trabajamos para proteger, conservar y aprovechar de forma sustentable los recursos naturales de las áreas donde intervenimos. Integramos ciencia, comunidad, educación, empresas e instituciones para transformar terrenos degradados en bosques vivos.
Crear bosques ecológicos de fácil mantenimiento y espacios públicos que mitiguen el cambio climático, restauren biodiversidad y mejoren la calidad de vida de las comunidades.
Involucramos estudiantes, vecinos, voluntarios, parroquias, empresas y entidades públicas para que cada bosque tenga apropiación local y continuidad.
Convertimos cada siembra en una plataforma educativa y de conciencia ambiental, con eventos, prensa, redes y contenidos propios.



Inspirado en los bosques primarios, el método Miyawaki reconstruye en pocos años el ecosistema que la naturaleza tardaría más de un siglo en formar: especies autóctonas plantadas en alta densidad sobre suelo enriquecido, en capas que se protegen entre sí.
En 2 a 3 años los árboles superan los 2 metros de altura y el bosque se vuelve autosuficiente, con un crecimiento hasta 10 veces más rápido y mucha más biodiversidad que una plantación convencional.

Pionero de la ecología vegetal y creador del método que lleva su nombre. A partir de su concepto de «vegetación natural potencial» impulsó la siembra de más de 40 millones de árboles en unos 1,700 lugares del mundo. Premio Blue Planet 2006. En su honor, uno de los parques del bosque de Santiago llevará su nombre.
Foto: BemanHerish · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Estudiamos suelo, drenaje, sol, acceso a agua y presión humana, y definimos la «vegetación natural potencial»: el bosque que ese terreno sostendría por sí solo.
De más de 80 especies autóctonas elegimos las que forman las cuatro capas del bosque —arbustos, subárboles, árboles y emergentes— priorizando biodiversidad y resiliencia climática.
Devolvemos vida al suelo con astillas de madera, compost y humus, sin químicos: se activan los microorganismos, se retiene la humedad y las raíces se establecen más rápido.
Sembramos unas 3 plantas por metro cuadrado, mezcladas al azar como en un bosque real. La competencia por la luz acelera el crecimiento y crea una masa mucho más densa que una reforestación convencional.
Durante los primeros 2 a 3 años regamos, monitoreamos y reponemos junto a escuelas, vecinos y voluntarios. Después, el bosque se vale por sí mismo y puede vivir siglos sin intervención humana.
Tres bosques demuestran el potencial del modelo para Santiago, Santo Domingo Norte y la margen del río Ozama. Explora la historia, los datos y las imágenes de cada uno.

El primer bosque Miyawaki de la República Dominicana. Nuestro primer proyecto generó un nuevo ecosistema en Santiago, junto al Jardín Botánico Prof. Eugenio de Jesús Marcano Fondeur.

Nuestro segundo proyecto reforesta un área vital para los habitantes de Mata San Juan, en Santo Domingo Norte, junto a los alumnos del Liceo Julián Moreno.

Nuestro proyecto más ambicioso hasta la fecha: la reforestación de la margen occidental del río Ozama, en Domingo Savio, La Ciénaga y Los Guandules.
Historias de siembras, voluntariado, alianzas y bosques en crecimiento, contadas desde el terreno.
La Fundación articula colaboración entre gobierno, ONGs, empresas, instituciones educativas, profesionales independientes y voluntarios: más de 25 aliados activos.










Buscamos voluntarios para jornadas de plantación, mantenimiento, educación ambiental, fotografía, comunicación, logística y acompañamiento comunitario.
Participa en jornadas comunitarias para sembrar árboles nativos y restaurar espacios urbanos.
Apoya charlas, talleres y visitas con estudiantes, vecinos y organizaciones comunitarias.
Ayúdanos a documentar el impacto con fotos, videos, redes sociales y notas de prensa.
Puedes donar como persona, patrocinar como empresa o adoptar un componente específico: árboles, riego, señalética, educación, mantenimiento o eventos comunitarios.